La crisis financiera de los sectores tecnológicos está afectando a Alberto Vilar, quien en los últimos años se ha convertido en uno de los principales benefactores de la ópera (y en menor medida la música clásica), según recoge el New York Times en su edición del 19 de septiembre. Por lo menos dos grandes grupos artísticos se han visto afectados: la Washington Opera y la New York Philharmonic Orchestra, en concreto el Vilar/Domingo Young Artist Program at the Washington Opera y la Maazel-Vilar Conductors Competition, cuyas pruebas finales comienzan esta semana en el Carnegie Hall.
Según ha declarado Lorin Maazel, el nuevo director musical de la New York Philharmonic, se están buscando nuevas fuentes económicas para cubrir los $700,000 (665.000 euros) necesarios para la Maazel-Vilar Conductors Competition y él mismo se ha visto obligado a poner dinero propio.
También el Vilar/Domingo Young Artist Program at the Washington Opera se ha convertido en el Domingo Young Artist Program dado que Alberto Vilar no ha pagado el millón de dólares que se había comprometido a donar. Michael Sonnenreich, presidente de la Ópera de Washington, ha dicho tajantemente que "No voy a mantener su nombre en el Programa puesto que él no lo financia".
Por ahora se trata de programas 'educativos' y un pequeño porcentaje de sus donaciones (1'7 millones de dólares dentro de los 225 millones que ha prometido donar a teatros, compañías y orquestas de todo el mundo) pero es evidente que está cundiendo el nerviosismo en muchas grandes instituciones musicales, sobre todo en EEUU y en Europa, para algunas de las cuales Alberto Vilar se había convertido en el principal benefactor. Además la situación económica mundial no parece favorecer la posibilidad de que aparezcan otros donativos que puedan cubrir las pérdidas que se producirían en caso de que repentinamente Alberto Vilar no se hiciera cargo de sus compromisos.
En principio sus compromisos incluyen una amplia subvención a la Metropolitan Opera de Nueva York, que aun está esperando el pago de la ambiciosa producción de Guerra y paz de la temporada pasada, además de la cantidad que habitualmente entrega para la temporada del Met. El 31 de enero de 2003 debe entregar otros 20 millones de dólares que ha prometido al fondo de donativos del Metropolitan. No se sabe si también puede haberse retrasado en sus pagos a la Ópera Lirica de Chicago, el Festival de Música de Salzburgo, la Ópera del Kirov y la Royal Opera House del Covent Garden, así como las grandes producciones de la Ópera Estatal de Viena que había comprometido.
Vilar puntualiza estas acusaciones
Entretanto Alberto Vilar niega esta crisis y ha dicho respecto a su retraso en el pago al comité del Concurso de Dirección Maazel-Vilar que "Aun voy a entregarles el dinero. Ciertamente no me he descolgado de este compromiso". Y se excusa con las varias operaciones quirúrgicas (columna y vesícula biliar) que ha sufrido recientemente y considera estas acusaciones un horible intento de desprestigiar a un hombre generoso.
Telefónicamente dijo al New York Times que en este momento no está al tanto de los pagos que ha realizado "Estoy seguro que he realizado la mayor parte de mis pagos. Algunos pagos son tan amplios que he pedido que se reorganicen". Respecto a la Washington Opera el sr. Vilar dijo: "francamente, no estoy totalmente al corriente de mis pagos. Pero sin duda les he enviado dinero en los últimos seis o nueve meses". Respecto a la Ópera Lírica de Chicago reconoció que "no tengo aquí los datos. Todavía tengo que efectuarles los pagos".
En la Washington Opera, su presidente, Mr. Michael Sonnenreich, dice que siente haber tenido que retirar el nombre de Vilar del programa de jóvenes artistas, pero que al examinar los presupuestos se encontró con que el dinero del señor Vilar que tenía que haber llegado no lo había hecho, y que era necesario que otros posibles donantes pudiesen hacerse cargo de este programa que supone un millón de dólares anual. Alberto Vilar se había comprometido a entregar este dinero anualmente durante cinco años, pero a pesar de que varias personas de la Ópera hablaron con él, el dinero no llegó. Entretanto Mr. Vilar dice de Mr. Sonnenreich que "creo que él debería haberme llamado", pero que "si ha cambiado el nombre para atraer otros patrocinadores … pues estupendo".
Respecto al Concurso de Dirección Maazel/Vilar, Alberto Vilar entregó los primeros 700.000 dólares, pero en las conversaciones que tuvo con Maazel durante el verano, ya le avisó de que podría presentársele problemas financieros y que era mejor que buscara otras financiaciones para el concurso. En palabras de Maazel: "El pasado junio ya hubo indicadores de que podría haber problemas. Hablé con Alberto y parecía seguro de que las cosas se podrían solucionar. Pero en agosto no había ninguna solución a la vista." Los restantes 700.000 dólares provienen de diversas donaciones, la mayoría del propio Maazel: "estoy actuando como co-sponsor, si quiere saberlo. Eso no es ciertamente lo que esperaba, pero no me importa". Alberto Vilar entretanto dice que siempre se pretendió que hubiera financiaciones ajenas, y que eso es lo habitual.
Lo que no puede negar Vilar es que su principal empresa, el Amerindo Investment Advisors, que participa en empresas de alta tecnología como Microsoft y America Online, ha tenido en los tres últimos años unas pérdidas anuales cercanas al 50%, lo que hace que muchos expertos del mundo de la cultura se pregunten hasta cuando podrá Vilar mantener esas extravagantes donaciones -canalizadas a través del Amerindo Technology Fund- que comenzaron cuando a mediados de los 90 se convirtió en billonario.
Alberto Vilar, el mecenas por excelencia
Además de las enormes cantidades donadas al Met, Alberto Vilar ha entregado unos 17 millones de dólares para la renovación de la Royal Opera House del Covent Garden; unos 14 millones a la Ópera del Kirov, unos 10 millones de dólares para construir el Vilar Center for the Arts in Beaver Creek, Colorado, al que también entrega un millón anual para los gastos de las representaciones. Sin olvidar los 50 millones de dólares que ha entregado al Kennedy Center de Washington, la mayor donación recibida nunca por este centro, para un programa de formación de gestores artísticos y diez visitas del Kirov.
Otras entidades que se han beneficiado de la generosidad de Vilar han sido el Festival de Salzburgo, la Ópera de Los Angeles, el Carnegie Hall y el Festival de Bayreuth, así como diversas instituciones educativas y médicas. Vilar ha financiado también a sus músicos y administradores favoritos, como Plácido Domingo o Lorin Maazel.
A cambio ha conseguido que su nombre aparezca a menudo en programas y carteles artísticos, o que se dé su nombre a salas de diversos teatros de ópera (Vilar Floral Hall en el Covent Garden), así como entradas de primera fila en las representaciones. Algunos consideran que estas donaciones han dado también un gran poder a Vilar, de quien se ha dicho que influyó decisivamente en la elección de Maazel como nuevo director musical de la Filarmónica de Nueva York, aunque tanto Vilar como la Filarmónica lo han negado.
En el caso de la Ópera de San Francisco esta influencia fue evidente: cuando Vilar ofreció apoyo a la Ópera pidió que se eligiera para el puesto de Director General del teatro a Sarah Billinghurst, asistente de la Metropolitan Opera, o a Gérard Mortier, director del festival de Salzburgo. Cuando se eligió a otro candidato distinto Vilar retiró su oferta de financiación en favor de la Ópera de Los Angeles, donde Plácido Domingo acababa de ser nombrado director artístico.Igualmente evidente es la influencia que ha tenido Vilar en las óperas representadas. Es evidente que quien paga elige, y a menudo Vilar se encapricha de una obra y hace que se represente. En parte a él se le puede atribuir la recuperación de la ópera rusa, tanto por su apoyo al Kirov como por las abundantes representaciones de ópera rusa que ha financiado tanto en los grandes teatros europeos como en EEUU.
Según ha declarado Lorin Maazel, el nuevo director musical de la New York Philharmonic, se están buscando nuevas fuentes económicas para cubrir los $700,000 (665.000 euros) necesarios para la Maazel-Vilar Conductors Competition y él mismo se ha visto obligado a poner dinero propio.
También el Vilar/Domingo Young Artist Program at the Washington Opera se ha convertido en el Domingo Young Artist Program dado que Alberto Vilar no ha pagado el millón de dólares que se había comprometido a donar. Michael Sonnenreich, presidente de la Ópera de Washington, ha dicho tajantemente que "No voy a mantener su nombre en el Programa puesto que él no lo financia".
Por ahora se trata de programas 'educativos' y un pequeño porcentaje de sus donaciones (1'7 millones de dólares dentro de los 225 millones que ha prometido donar a teatros, compañías y orquestas de todo el mundo) pero es evidente que está cundiendo el nerviosismo en muchas grandes instituciones musicales, sobre todo en EEUU y en Europa, para algunas de las cuales Alberto Vilar se había convertido en el principal benefactor. Además la situación económica mundial no parece favorecer la posibilidad de que aparezcan otros donativos que puedan cubrir las pérdidas que se producirían en caso de que repentinamente Alberto Vilar no se hiciera cargo de sus compromisos.
En principio sus compromisos incluyen una amplia subvención a la Metropolitan Opera de Nueva York, que aun está esperando el pago de la ambiciosa producción de Guerra y paz de la temporada pasada, además de la cantidad que habitualmente entrega para la temporada del Met. El 31 de enero de 2003 debe entregar otros 20 millones de dólares que ha prometido al fondo de donativos del Metropolitan. No se sabe si también puede haberse retrasado en sus pagos a la Ópera Lirica de Chicago, el Festival de Música de Salzburgo, la Ópera del Kirov y la Royal Opera House del Covent Garden, así como las grandes producciones de la Ópera Estatal de Viena que había comprometido.
Vilar puntualiza estas acusaciones
Entretanto Alberto Vilar niega esta crisis y ha dicho respecto a su retraso en el pago al comité del Concurso de Dirección Maazel-Vilar que "Aun voy a entregarles el dinero. Ciertamente no me he descolgado de este compromiso". Y se excusa con las varias operaciones quirúrgicas (columna y vesícula biliar) que ha sufrido recientemente y considera estas acusaciones un horible intento de desprestigiar a un hombre generoso.
Telefónicamente dijo al New York Times que en este momento no está al tanto de los pagos que ha realizado "Estoy seguro que he realizado la mayor parte de mis pagos. Algunos pagos son tan amplios que he pedido que se reorganicen". Respecto a la Washington Opera el sr. Vilar dijo: "francamente, no estoy totalmente al corriente de mis pagos. Pero sin duda les he enviado dinero en los últimos seis o nueve meses". Respecto a la Ópera Lírica de Chicago reconoció que "no tengo aquí los datos. Todavía tengo que efectuarles los pagos".
En la Washington Opera, su presidente, Mr. Michael Sonnenreich, dice que siente haber tenido que retirar el nombre de Vilar del programa de jóvenes artistas, pero que al examinar los presupuestos se encontró con que el dinero del señor Vilar que tenía que haber llegado no lo había hecho, y que era necesario que otros posibles donantes pudiesen hacerse cargo de este programa que supone un millón de dólares anual. Alberto Vilar se había comprometido a entregar este dinero anualmente durante cinco años, pero a pesar de que varias personas de la Ópera hablaron con él, el dinero no llegó. Entretanto Mr. Vilar dice de Mr. Sonnenreich que "creo que él debería haberme llamado", pero que "si ha cambiado el nombre para atraer otros patrocinadores … pues estupendo".
Respecto al Concurso de Dirección Maazel/Vilar, Alberto Vilar entregó los primeros 700.000 dólares, pero en las conversaciones que tuvo con Maazel durante el verano, ya le avisó de que podría presentársele problemas financieros y que era mejor que buscara otras financiaciones para el concurso. En palabras de Maazel: "El pasado junio ya hubo indicadores de que podría haber problemas. Hablé con Alberto y parecía seguro de que las cosas se podrían solucionar. Pero en agosto no había ninguna solución a la vista." Los restantes 700.000 dólares provienen de diversas donaciones, la mayoría del propio Maazel: "estoy actuando como co-sponsor, si quiere saberlo. Eso no es ciertamente lo que esperaba, pero no me importa". Alberto Vilar entretanto dice que siempre se pretendió que hubiera financiaciones ajenas, y que eso es lo habitual.
Lo que no puede negar Vilar es que su principal empresa, el Amerindo Investment Advisors, que participa en empresas de alta tecnología como Microsoft y America Online, ha tenido en los tres últimos años unas pérdidas anuales cercanas al 50%, lo que hace que muchos expertos del mundo de la cultura se pregunten hasta cuando podrá Vilar mantener esas extravagantes donaciones -canalizadas a través del Amerindo Technology Fund- que comenzaron cuando a mediados de los 90 se convirtió en billonario.
Alberto Vilar, el mecenas por excelencia
Además de las enormes cantidades donadas al Met, Alberto Vilar ha entregado unos 17 millones de dólares para la renovación de la Royal Opera House del Covent Garden; unos 14 millones a la Ópera del Kirov, unos 10 millones de dólares para construir el Vilar Center for the Arts in Beaver Creek, Colorado, al que también entrega un millón anual para los gastos de las representaciones. Sin olvidar los 50 millones de dólares que ha entregado al Kennedy Center de Washington, la mayor donación recibida nunca por este centro, para un programa de formación de gestores artísticos y diez visitas del Kirov.
Otras entidades que se han beneficiado de la generosidad de Vilar han sido el Festival de Salzburgo, la Ópera de Los Angeles, el Carnegie Hall y el Festival de Bayreuth, así como diversas instituciones educativas y médicas. Vilar ha financiado también a sus músicos y administradores favoritos, como Plácido Domingo o Lorin Maazel.
A cambio ha conseguido que su nombre aparezca a menudo en programas y carteles artísticos, o que se dé su nombre a salas de diversos teatros de ópera (Vilar Floral Hall en el Covent Garden), así como entradas de primera fila en las representaciones. Algunos consideran que estas donaciones han dado también un gran poder a Vilar, de quien se ha dicho que influyó decisivamente en la elección de Maazel como nuevo director musical de la Filarmónica de Nueva York, aunque tanto Vilar como la Filarmónica lo han negado.
En el caso de la Ópera de San Francisco esta influencia fue evidente: cuando Vilar ofreció apoyo a la Ópera pidió que se eligiera para el puesto de Director General del teatro a Sarah Billinghurst, asistente de la Metropolitan Opera, o a Gérard Mortier, director del festival de Salzburgo. Cuando se eligió a otro candidato distinto Vilar retiró su oferta de financiación en favor de la Ópera de Los Angeles, donde Plácido Domingo acababa de ser nombrado director artístico.Igualmente evidente es la influencia que ha tenido Vilar en las óperas representadas. Es evidente que quien paga elige, y a menudo Vilar se encapricha de una obra y hace que se represente. En parte a él se le puede atribuir la recuperación de la ópera rusa, tanto por su apoyo al Kirov como por las abundantes representaciones de ópera rusa que ha financiado tanto en los grandes teatros europeos como en EEUU.
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